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Los encuentros con los ocupantes de los ovnis no pueden ser ignorados; son demasiado numerosos…
Doctor J. Allen Hynek.
The Ufo Report.
Historia Ignorada / Marzo 2026
El nuevo Manifiesto de Tepoztlán

Tepoztlán lucía calmo y amable, como un suave abrazo de la naturaleza. Aquella serenidad contrastaba con la guerra que, ese mismo sábado 28 de febrero, comenzaba a encenderse en Oriente Medio. Lo había “recibido” previamente; por ello había convocado a una meditación por la paz mundial, usando como eje simbólico el “desfile de planetas”, en el que Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno y Neptuno serían visibles casi al mismo tiempo a lo largo de la eclíptica, poco después de la puesta del Sol, desde diversas regiones del mundo, incluido México.

Pese al miedo que sembró el enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad de México y los cárteles, días previos al evento en Tepoztlán, nuestro trabajo continuó sin alteraciones. Este camino me ha enseñado que hay una línea muy delgada entre la prudencia y el miedo, entre la valentía y el apresuramiento. Sabía que Tepoztlán era una “prueba”. Y considero que la superamos con creces.

Ricardo González Corpancho en el campamento-taller de Tepoztlán, 2026.

 

En medio de la meditación, recibí el siguiente mensaje psicográfico:

Sábado 28 de febrero de 2026
22:00 horas
R. González Corpancho

Ivika en contacto.

Se encuentran viviendo los tiempos que fueron anunciados: posibilidades y líneas de acontecimientos que encuentran su punto de convergencia, aquí y ahora. Han sido reunidos en México para comprender que la luz disipa el miedo y la confusión.

Nosotros valoramos la entrega y el compromiso en el cumplimiento de los acuerdos: servir a un propósito superior que debe empezar en las tierras que eligieron para nacer.

Vemos aquí personas realmente sintonizadas con el mensaje. Incluso aquellas que llegaron por otros factores —les decimos— también son parte. Están viviendo un nuevo “Manifiesto de Tepoztlán”. En sus líneas hallarán un mensaje codificado que cobra sentido en este tiempo de convergencia.

¿Cuál es el mensaje actual? Sigan adelante y no permitan que las pruebas y mutaciones del mundo los inmovilicen. No pueden quedarse detenidos, y menos en los lugares donde más se los necesita. Una postura inmóvil no es sinónimo de consciencia en servicio.

Sí, la geometría de los astros encierra un mensaje y una coordenada, tal y como lo interpretaron. Están viviendo una oportunidad. Un aprendizaje.

México alcanzará la paz y brillará como en los días del sol sobre las pirámides. Como en los días del verdadero equilibrio. Como en los tiempos en que los humanos convivían en armonía entre ellos y con la naturaleza.

Y entonces se activarán nuevos puntos de contacto y reunión, pero todo en su justo momento.

Sobre tu consulta de Atacama, como ya les dijimos, allí se ratificará el camino a Panias. Los que están, son, y deben ser apoyados desde los lugares que les hemos marcado. Es una tarea en equipo. Y así, la información fluirá y llegará a quienes tenga que llegar, despertando nuevas células que se integrarán a la gran red. Lo entenderán.

Estén atentos a las señales de la Tierra y al arribo de nuevos visitantes de los cielos. Aún tendrán tiempo.

Sí, los países de la región que denominan América Latina son y serán el faro espiritual del mundo en mutación.

Ivika

 

El mensaje de Ivika fue directo y claro. Pero me llamó la atención su referencia a un “Nuevo Manifiesto de Tepoztlán”. Aquellas palabras parecían dialogar con algo que ya había sido dicho antes en ese mismo lugar, décadas atrás. Inmediatamente recordé el famoso, aunque críptico, escrito del explorador y esotérico peruano Daniel Ruzo, conocido por su divulgación de los misterios de Marcahuasi, que comparó con Tepoztlán y sobre el cual incluso escribió un libro. Compartiré a continuación un fragmento de mi libro Lugares de contacto (Luciérnaga, Grupo Planeta, 2018): 

 

En 1974, el año en que nací en el Perú, Daniel Ruzo escribió un breve y extraño texto que tituló el “Manifiesto de Tepoztlán”. Es una síntesis del mensaje que creyó descifrar en estos santuarios de piedra. Por su importancia, lo reproduzco a continuación:

Estas palabras pretenden reunir espiritualmente a los seres humanos que ya están convencidos:

De que una humanidad, tan importante como la nuestra, fue “raída de la faz de la tierra” por un desplazamiento de las aguas del planeta.

De la necesidad de ubicar los bosques sagrados, las montañas sagradas y las cavernas subterráneas donde esa humanidad utilizó las fuerzas cósmicas y telúricas para devolver a los hombres el equilibrio físico y psicológico.

De la necesidad de descubrir y habilitar esas cavernas, que hicieron posible durante el cataclismo de Noé la salvación de algunos grupos humanos, escogidos y entrenados para realizar la misión: la salvación, en ellos, de la simiente humana.

De la necesidad de salvar los mitos, las leyendas, los conjuntos simbólicos, las nociones del tesoro y las concepciones de los libros sagrados: la revelación tradicional que heredamos y debemos entregar a una nueva humanidad.

De que ese acervo es indispensable en cada humanidad para la salvación del héroe: se trata de la posibilidad del superhombre.

Se reunirán así, aunque no lleguen a conocerse nunca, todos aquellos que consideran con angustia el futuro y que buscan, en la más antigua sabiduría y en las profecías, la salud y la salvación para pequeños grupos humanos en el mundo físico. Contribuirán también a la preparación psicológica de los elegidos.

Solamente esta unión para tan altos fines puede dar sentido a nuestras vidas ante catástrofes cíclicas inevitables.

Tomado de El valle sagrado de Tepoztlán, Daniel Ruzo (Editorial Mundo Hispano, Lima, 1978).

Lo dicho: Ruzo creía que ciertos puntos sagrados del planeta fueron en el pasado el asiento de supervivientes de un cataclismo, un evento cósmico que arrasó con el planeta hace miles de años y que hundió en el océano a olvidadas civilizaciones, empujando a su gente a huir, resguardarse y, más tarde, tener que empezar de cero. Una situación que, de acuerdo con diversas profecías nativas que Ruzo estudió, podría volver a repetirse…

Releyendo el escrito de Ruzo comprendí el mensaje de Ivika: “en sus líneas hallarán un mensaje codificado que cobra sentido en este tiempo de convergencia”. Mi lectura es que debemos recobrar el auténtico espíritu de los lugares de contacto, rescatar su sabiduría y comprender su papel como verdaderos “centros de potenciación” del equilibrio físico y mental de los caminantes, sin que ello signifique, desde luego, buscar afuera lo que ya llevamos dentro. Es, sencillamente, una labor de espejo en las fuentes de poder de la Tierra: una importante iniciación.

Y comprender que, si bien estos lugares de contacto fueron en el pasado —y podrían volverlo a ser— lugares de resguardo y protección ante alguna catástrofe planetaria, su mensaje, hoy, es otro:

“¿Cuál es el mensaje actual? Sigan adelante y no permitan que las pruebas y mutaciones del mundo los inmovilicen. No pueden quedarse detenidos, y menos en los lugares donde más se los necesita. Una postura inmóvil no es sinónimo de consciencia en servicio”.

Que el mensaje llegue a todos.

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