Caminar bajo las estrellas en el desierto de Atacama es un momento único. Una vez más, un gran grupo de viajeros se había congregado allí para participar de nuestro campamento-taller anual. Una valiosa oportunidad para dialogar sobre las últimas informaciones que surgen de las experiencias de contacto e intentar una nueva comunicación con “ellos”.

Ricardo González Corpancho durante el campamento Atacama 2026.
Ni bien nos acomodamos con las sillas plegables de camping para iniciar nuestras prácticas de meditación, un objeto apareció en el cielo estrellado, emitiendo pulsaciones de luz azul. Se mantuvo con nosotros todo el tiempo del trabajo (alrededor de una hora y veinte minutos), estático, emitiendo aleatoriamente esos pulsos de luz.
Entretanto, otra manifestación comenzó a desarrollarse: varios objetos muy luminosos empezaron a mostrarse en dirección suroeste, en sentido contrario a donde estaba “estacionado” el objeto de luz pulsátil. Pero aquellos objetos estaban, en nuestra perspectiva, mucho más bajos en altura, cerca del horizonte. Desfilaban en distintas direcciones, cruzándose hasta cinco o seis objetos al mismo tiempo. Ya los he visto antes y creo que son satélites, aunque no los hemos podido identificar con la observación ni con las diferentes aplicaciones de rastreo que empleamos. El asunto es que algunos de esos objetos, a veces, se comportaban de manera muy diferente al resto de “satélites”, ya sea por la velocidad, las maniobras y, lo más importante, el brillo, que en ocasiones alcanzaba una luminosidad semejante a Júpiter (-2.5 / -3.0). No era un flare: era una luz que se mantenía sostenida durante mucho tiempo…
Entonces le pedí a Ivika, tal y como hicimos en el campamento de Atacama de 2025 ante un escenario similar, que realizara un “protocolo de cenit”, esto es, que uno de los objetos en contacto con nosotros se diferenciara de lo observado colocándose sobre la vertical del grupo. En esta ocasión Ivika me dijo que lo haría de forma distinta. Y así, el objeto estático que permanecía quieto en una porción del cielo desapareció y se situó sobre el enjambre de luces que estábamos observando, lanzando un poderoso flash azulado.
No me preocupé en registrar en vídeo el objeto pulsátil, como hemos hecho en otras salidas de campo. En esta oportunidad opté por videograbar al “enjambre”. Era, para mí, el cierre de una investigación que me ha tomado varios años.

Arriba: captura de los ovnis que irrumpieron en los cielos de Atacama.
Comparto la comunicación psicográfica que recibí de Ivika al día siguiente —al compás de nuevas manifestaciones en los cielos—.
Comunicación, 21 de marzo de 2026
Desierto de Atacama, Chile
22:00 hs
R. González Corpancho
¿Qué nos pueden añadir sobre la actividad de aquel enjambre de objetos en el horizonte?
¿Cuándo es propicio volvernos a reunir en Atacama?
¿La Gran Duna sigue siendo un punto ideal de conexión?
Un mensaje sobre la guerra en Medio Oriente.
¿Adónde apunta la información de los “Códigos Fuente”?
Indicaciones para los próximos viajes de contacto e investigación.
Soy Ivika.
Muchos esperan que recibas un mensaje de nosotros que pueda confirmar otras recepciones, experiencias o ideas. Pero, más allá de los procesos de verificación de un contacto que recomendamos y sostenemos, también deben aprender a confiar en sus propias vivencias y aplicar en ellas el discernimiento, separando lo real de falsas interpretaciones e incluso de proyecciones mentales de lo que ustedes buscan. Solo así transitarán con seguridad en la comunicación con nosotros y en la investigación.
Sobre los objetos que identificaron en el cielo, ajenos a nuestras manifestaciones que apoyaron al grupo, ya nos hemos pronunciado antes. Acudan al mensaje de Paraguay.
Sí, quienes así lo sientan pueden acercarse al Valle de la Luna. Lo sabrán. Pero, por ahora, no es tu momento para volver a la Gran Duna.
El nuevo encuentro en Atacama puede desarrollarse el primer fin de semana de abril (2027).
En los siguientes viajes de conexión estaremos presentes, pero no solo en el cielo: estaremos entre ustedes y accionaremos a través de mecanismos que les guiarán. Atentos a los cuatro momentos de la expedición en los Andes.
¿Nuestro mensaje ante la realidad actual planetaria? Continúen su camino con compromiso y convicción; como ya les dijimos, no dejen que los eventos del mundo les afecten. Mientras el protocolo ante un incidente nuclear no sea activado, aún tendrán tiempo para construir una línea alternativa diferente y positiva.
Los “Códigos Fuente” contienen lo que puede ser y será. Representan la base de comprensión de la nueva etapa que viene. Los símbolos recibidos en los contactos con las “bóvedas del tiempo” dialogan con estos “Códigos Fuente”. Al respecto, en Chimborazo lo comprenderán mejor. Están siendo guiados.
Ahora aguarda la visión. En ella te compartiremos más detalles.
Coordinando el cierre de esta fase,
Ivika
Esto merece unas líneas aparte.
Los enjambres de luces son, en su gran mayoría, satélites experimentales.
Ivika solo reafirmó nuestras conclusiones preliminares, autocitándose en una comunicación recibida en Paraguay en donde sostenía:
“…como bien analizan, los otros objetos que han surgido en el horizonte en dirección oeste corresponden a tecnología humana, satélites de órbita baja de uso experimental. Ya les hemos informado anteriormente. Parte de esta tecnología no está reportada oficialmente y procura estudiar las importantes variaciones del campo magnético terrestre a nivel global, con especial énfasis en esta región por la Anomalía del Atlántico Sur. Aquellos satélites, para su estudio, requieren de un sobrevuelo específico, a una altura concreta y con el concurso de varios dispositivos colocados en formación. También les hemos informado que esta tecnología experimental está siendo seguida por diversos grupos de origen extraterrestre. No solo por nosotros. Insistimos en que deben discernir estas manifestaciones “mixtas” que en ocasiones se pueden apreciar en algunas salidas de campo…” (28 de septiembre de 2025).
Incluso, en otra comunicación previa en Capilla del Monte, ya había sido tajante:
“Atendiendo sus preguntas, podemos confirmar que la actividad en los cielos de la Tierra, que tanto ha despertado la atención, no responde exclusivamente a nosotros u otros grupos de observadores. En gran medida, lo que están detectando son objetos voladores de uso experimental. Como bien lo han notado, estos objetos no se encuentran en los registros aeroespaciales. No están reportados y tampoco pueden ser seguidos por sistemas de monitoreo. Este despliegue obedece a distintos intereses, desde científicos hasta militares. Y en medio de ello presenciarán la actuación de los neutros, que se han mostrado muy interesados en el desarrollo de la tecnología humana y su impacto en la estructura electromagnética del planeta. Podrán identificarlos por el comportamiento de sus sondas, que incluso, en determinadas ocasiones, podrían interactuar con testigos en la superficie. Deben saber que este complejo escenario está en crecimiento, exigiendo de ustedes mayor consciencia y discernimiento. En lo que respecta al contacto con nosotros, ya conocen nuestro proceder y los protocolos de contacto acordados”. (5 de enero de 2025).
En esta nueva edición de Atacama corroboramos, una vez más, lo que nos anticipaba Ivika. Esta situación es muy compleja porque viene confundiendo a distintos investigadores y entusiastas del fenómeno ovni. Sobre el caso puntual de los “neutros”, sugiero releer mis anteriores artículos (Ver aquí).
El peligro de la guerra en Medio Oriente
Es evidente que a estos seres les preocupa el comportamiento humano. Y no solo por el daño que podemos hacernos a nosotros mismos como especie y al planeta: todo cuanto ocurre en el mundo tiene repercusiones y consecuencias en otras realidades que desconocemos. Hay un límite, y la humanidad camina al filo de la navaja.
En Tepoztlán (Ver aquí), informé al grupo allí reunido que la guerra en Irán estaba al caer. Sabía por “ellos” que los primeros ataques coincidirían con el desfile planetario del 28 de febrero. Por ello promoví en mis redes sociales una meditación por la paz para tomar consciencia del momento que estamos viviendo. Y tenía un dato adicional: según Ivika, los momentos más violentos de esta guerra deberían terminar alrededor del equinoccio, y hasta “tres días después del mismo”, porque de extenderse el conflicto las posibilidades de terminarlo serían más difíciles. Y este plazo coincidía, no por casualidad, con nuestro encuentro en Atacama. Así lo informé al grupo.
Cuando leía las noticias la mañana del 23 de marzo (tres días después del equinoccio), me sorprendí: la Casa Blanca había comunicado que tendría una tregua con Irán para dialogar por un cese al fuego. El comunicado de Estados Unidos dio la vuelta al mundo. Y, si bien me mantengo escéptico con los comunicados que suelo leer de todas las partes involucradas en este conflicto —no hay que olvidar que también asistimos a una guerra de desinformación—, a la luz del mensaje previo de Ivika vi una pequeña luz de esperanza.
Mientras escribo estas líneas, hoy, miércoles 25 de marzo de 2026, Estados Unidos ha mantenido la tregua, planteando un acuerdo con Irán para el cese definitivo de las hostilidades. Pakistán, según las noticias, estaría oficiando de intermediario. Pero esto no significa que la guerra haya parado: Israel continúa sus operaciones en el Líbano e Irán. Y el país persa sigue disparando misiles a distintos objetivos de la región.
Estamos, pues, al límite de una decisión importante como humanidad.
La guerra siempre es una mala noticia. Divide. Enfrenta nuestras opiniones. Es absurdo ponerse de un lado o del otro, más allá de nuestro alcance de comprensión y sensaciones. Espero que podamos superar esta prueba antes de que sea demasiado tarde.
Hubo otros mensajes en Atacama. Pero ello requiere otro artículo en donde profundizaré sobre los “Códigos Fuente”…